NELIDA FERNANDEZ ALONZO
EL UNIVERSAL
La toxina botulínica o botox es conocida por su uso
en el tratamiento de arrugas y recientemente también
se promociona como tratamiento para las personas que sufren
de hiperhidrosis o sudoración excesiva.
Lo cierto es que esa toxina que está siendo tan
provechosa en el mundo estético y cosmético se empezó
a utilizar en el mundo médico como una terapia aplicada
a las personas que sufren caída de los párpados,
para relajar las cuerdas vocales y como tratamiento de la
parálisis cerebral.
Durante las XI Jornadas Científicas del Hospital
Ortopédico Infantil Doctor César Vásquez celebradas
en Caracas la semana pasada, se abordó la importancia
y efectividad del tratamiento con toxina botulínica en
personas que sufren de parálisis cerebral, técnica
que se usa en esta institución venezolana desde hace
unos tres años.
Freeman Miller, traumatólogo, especialista en
ortopedia pediátrica, investigador en el campo de la
parálisis cerebral e ingeniero jefe del Laboratorio de
Marcha en el Instituto Dupont, en Delaware, Estados Unidos,
explicó durante su participación en el evento que
el botox ayuda a relajar el músculo afectado por la espasticidad
o rigidez.
`He usado la toxina botulínica desde hace unos
siete años. Los primeros médicos en usar esta toxina
la emplearon en el tratamiento de la caída de los párpados
y tal vez el último uso fue en las terapias estéticas´,
explicó Miller.
El botox funciona entonces contra la parálisis
cerebral, porque cuando una persona se encuentra en este estado,
el control muscular es escaso y hay rigidez o espasticidad
y todo ello como resultado de una lesión cerebral que
se produjo durante el embarazo, en el momento de nacer, después
del nacimiento o antes de los cinco años.
Así pues, la toxina se usa para ayudar a relajar
esos músculos que están rígidos, aunque presenta
el inconveniente de que su efecto es limitado, `dura tres
o cuatro meses´. Después de este tiempo se debe
repetir la terapia `y cada vez que se repite es menos efectiva´.
Por ello Miller apunta que este tratamiento puede ser útil
por tres o cuatro años.
Néstor Vallejos, jefe del servicio de Ortopedia
del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de Buenos
Aires, Argentina, asegura que la toxina botulínica es
usada en su país con fines terapéuticos desde hace
más de una década, no solo en parálisis cerebral
sino también "en personas que son normales y que sufren
de tortícolis, por ejemplo".
En el caso de la parálisis cerebral, Vallejos
señala que la toxina botulínica debe actuar `cuando
hay contracturas y deformidades o para evitar las deformidades´
y explica que sirve para que las caderas se mantengan en su
lugar, `pues en estos pacientes la cadera tiende a salirse
de lugar´.
Otras terapias
Cuando el botox pierde su efecto, tras cuatro años de
uso, Miller recomienda el uso de la "bomba de baclofeno".
El baclofeno es un medicamento que actúa sobre
los nervios de la médula espinal, reduce los espasmos
musculares, alivia el dolor y mejora el movimiento muscular.
La bomba entonces, explica el especialista estadounidense,
funciona como una máquina que se coloca dentro del abdomen
y tiene un catéter con entrada en la médula espinal
por donde se libera el fármaco.
"Esa maquinita tiene un control remoto por medio del
cual el médico puede graduar la velocidad con la que
inyecta el baclofeno".
Miller apunta que "cuando se trata de una región
específica la que está contraída, es preferible
usar el bótox, pues el baclofeno relaja todo. Por eso
es muy efectivo en casos de cuadraplejia".
Vallejos recomienda una terapia de rehabilitación
específica para esta afección desde el mismo momento
en el que nace y se diagnostica.
nfernandez@eluniversal.com